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El primer objetivo del Tarotista o vidente ha de
ser la profundización en sus propias nociones y
en su propio conocimiento, obrando
constantemente en pro de su propia evolución
mental y espiritual.
El Tarotista o
Vidente ha de luchar contra cualquier forma de
superstición fatalista, explicándole siempre al
consultante que el ser humano es el principal
artífice de su destino.
El Tarotista o
Vidente como cualquier otro profesional, tiene
derecho legitimo de hacer de sus conocimientos
un modo licito de ganarse la vida, evitando toda
forma de explotación de las ansiedades y miedos
del consultante.
Cuando el
Tarotista o Vidente se sienta insuficientemente
preparado para hacer frente a un cometido que le
haya sido confiado, por pura honradez
profesional deberá declarar su propia
incompetencia y aconsejar al consultante que se
dirija a otros profesionales. |